sábado, abril 29, 2006

WALK ON THE WILD SIDE

Esta semana he tenido el placer de estrecharle la mano a la burocracia singapuresa tres días seguidos. Con sus colas y sus tandas, y sus funcionarios antipáticos, y las butacas de plástico y el aire acondicionado que no consigue disimular el olor a pies de la sala enmoquetada donde hay más gente de la que cabe esperando a que sea su turno y el oficinista de turno le dé su más que merecido “vuelva usted mañana”.
Exagero.
Sí que hay overbooking, y sí que huele a pies, pero no es taaaaaan infernal. Estoy de suerte y sólo me tocan dos “vuelva usted mañana”, así que al tercer día consigo ser legal. YUJU!!!


Aqui ya solo me faltaban 219 numeros.

Las oficinas de Inmigración están cerca de Little India y Kampong Glam. Por eso, esta semana he paseado bastante por estas dos zonas.


Little India.


Mas Little India.




Foto artistica del ales, desde Kampong Glam.


Kampong Glam


A pesar del nombre, Kampong Glam no es un barrio de travelos. Es una zona árabe llena de tiendas de telas, mimbre, caramelos y restaurantes egipcios, turcos y malayos. Junto a éstos hay tiendas de ropa moderna, agencias independientes de publicidad e Internet cafés donde se imparten clases de yoga. En algunos locales se puede fumar pipa de agua y esto, teniendo en cuenta los parámetros singapureses, es una de las cosas más peligrosas que puedes hacer sin que te azoten el cucu. Por eso, quienes fuman tienen los ojos entornados, el habla gangosa y, cuando paso por su lado, me confunden por un ejército de pitufos.
It’s all in the mind.

Aunque no venga a cuento:

Taxistas en Victoria st.