TELE, TELE, TELE
Hoy, cuando me he cruzado con una chica china que llevaba la camiseta que yo me puse ayer (no la misma, una igual), le he visto las orejas a la globalización. Tanto tiempo oyendo la palabra y ahora la vivo, por primera vez, en primera persona. Da un poco de pena que Mango sea una de las opciones favoritas aquí. ¿Dónde están los kimonos y los cuellos mao?
América y Japón son dos dioses aquí. Por eso Gwen Stefani es la superstar: suma las dos partes. La televisión local de Singapore es básicamente importación de programas americanos. Esto es el sueño de cualquier adicto a los realitys: los hay de todo. Está el típico American Idol (tienen la versión local, Singapore Idol), los derivados como uno en el que en vez de cantar bailan (mola) y otro en el que son aspirantes a diseñadores de moda (mola?). Luego está The Amazing Race, que es una carrera por parejas dando la vuelta al mundo, y el rey de los reyes, The Apprentice, en el que Donald Trump escojerá a uno –y sólo uno- de los ejecutivos aspirantes a ser su mano derecha. Brutal.
En el bus también hay teles. Sobre todo nos gusta cuando ponen a los “Designer Guys”, dos interioristas que marcan paquete y decoran las casas de los concursantes con un criterio similar al de Michael Jackson. Escuchándolos hablar te das cuenta de que los yanquis, cuando quieren dárselas de “classy”, recurren a palabras francesas o españolas y las pronuncian en plan “Frírous de maís”: por ejemplo, “décor”, “vis a vis” o “ambience” son algunas de las más gastadas, pero sin duda el oscar va para… “GUSTO”!!! (pronunciado “gastou”)… cuando lo oyes quieres gomitar.
América y Japón son dos dioses aquí. Por eso Gwen Stefani es la superstar: suma las dos partes. La televisión local de Singapore es básicamente importación de programas americanos. Esto es el sueño de cualquier adicto a los realitys: los hay de todo. Está el típico American Idol (tienen la versión local, Singapore Idol), los derivados como uno en el que en vez de cantar bailan (mola) y otro en el que son aspirantes a diseñadores de moda (mola?). Luego está The Amazing Race, que es una carrera por parejas dando la vuelta al mundo, y el rey de los reyes, The Apprentice, en el que Donald Trump escojerá a uno –y sólo uno- de los ejecutivos aspirantes a ser su mano derecha. Brutal.
En el bus también hay teles. Sobre todo nos gusta cuando ponen a los “Designer Guys”, dos interioristas que marcan paquete y decoran las casas de los concursantes con un criterio similar al de Michael Jackson. Escuchándolos hablar te das cuenta de que los yanquis, cuando quieren dárselas de “classy”, recurren a palabras francesas o españolas y las pronuncian en plan “Frírous de maís”: por ejemplo, “décor”, “vis a vis” o “ambience” son algunas de las más gastadas, pero sin duda el oscar va para… “GUSTO”!!! (pronunciado “gastou”)… cuando lo oyes quieres gomitar.

2 Comments:
Brillante. De aqui a corresponsal en el exterior para EP3 solo hay un paso :-)
J.
:-)))
Escuchare cualquier oferta.
emma
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