RUMIANTES
Los dos primeros días han sido de paseo. El jueves estuve recorriendo el campus de la NUS (National University of Singapore), que no te lo acabas. Comprobé con satisfacción que todos los edificios están rotulados de manera visible y contundente en su fachada, de manera que es imposible perderse. También tuve la oportunidad de comprender por qué los singapurenses a) no caminan, b) no toman el sol y c) no caminan bajo el sol. Pues básicamente porque no se puede. El cuerpo no lo aguanta. El jueves por la noche, Wang Yeah y su familia nos invitaron a cenar al Yacht Club y luego paseamos por el muelle, donde nos susurró que, en efecto, en el mar de Singapore hay tiburones… Sumado a que también hay serpientes (lo he investigado), creo que éste es mi sitio.
El viernes pisé por primera vez Orchard Rd., una calle que creo que va a significar mucho en mi vida. Es una hilera interminable de shopping malls, uno tras otro.
Hoy sábado hemos pasado la mañana en Chinatown. Me ha gustado mucho, está lleno de callecitas pequeñas adonde dan las puertas traseras de las cocinas, y hay templos chinos y budistas, y, a pesar de que hay algunos turistas, me parece un sitio muy chino y muy auténtico.

Cena con los Yeah.

Chinatown

Chinatown
Hay algo que los singapurenses se toman muy en serio; la comida. Si no comes, te multan. No. Quien dijo que en España existe la mayor concentración de bares por kilómetro cuadrado no había venido aquí. La cuestión es que no son “bares”: también los hay, sí, pero la opción genuinamente singapurense a la hora de comer son los “food courts” o “food stalls”: vienen a ser mercados formados por cientos de puestos (fijos, no ambulantes) de comida… Y hay de todo: unos hacen noodles chinos, otros claypots (cazuelas donde mezclan arroz, carne, huevo…), otros se especializan en “seafood” (gambas, cangrejo, etc.), otros en dumplings (una especie de raviolis chinos rellenos de carne), también hay puestos regentados por indios que hacen “prata” (parecido a las crepes saladas), briyani, nasi goreng… luego hay puestos de frutas, que te preparan el zumo/batido de lima, papaya, fresas o lo que quieras, etc etc….
Estos mercados están abiertos todo el día (hay más o menos uno cerca de cada estación de MRT), y tienen gente a todas horas… No es de extrañar si se tiene en cuenta que aquí igual se come 5 veces al día (los snacks no cuentan)
La verdad es que es un gusto comer aquí, parece que nunca vayas a probar todo lo que hay por probar. Los platos típicos de Singapore son el “chicken rice”, el satay (brochetas a la brasa de carne con salsas picantes), el chilli crab, el lakhsa (comida malaya con efectos laxantes) y, bueno, los fresh coconuts (coquitos que te abren delante y te bebes el agua y te comes la pulpa (son muy diferentes de los de “cooooco cooooco” de castelldefels o calella: aquí la pulpa del coco no es dura y crujiente, sino que es supersuave, dulce, gelatinosa y muy fácil de despegar del coco en sí…. Riquísimo)). Y éstos son sólo algunos….
[La razón porque todo el mundo come fuera es porque es más barato que comer en casa. Creo que la media de lo que he pagado por una comida hasta ahora deben ser unos 4 dólares (2 euros).]

Esto es un food center.

Así hacen el sugar cane juice, prensando las cañas de asúcal.
A parte de los food centres, que es donde acostumbramos a comer/cenar Àlex y yo, por supuesto hay restaurantes para todos los gustos y bolsillos… desde el de comida tradicional china hasta el refinado con chef europeo… La verdad es que hay bastantes restaurantes “de diseño” (vietnamitas, japoneses, mediterráneos, etc.) y parecen gustarle a la gente joven… También habrá que probarlos, claro.
El viernes pisé por primera vez Orchard Rd., una calle que creo que va a significar mucho en mi vida. Es una hilera interminable de shopping malls, uno tras otro.
Hoy sábado hemos pasado la mañana en Chinatown. Me ha gustado mucho, está lleno de callecitas pequeñas adonde dan las puertas traseras de las cocinas, y hay templos chinos y budistas, y, a pesar de que hay algunos turistas, me parece un sitio muy chino y muy auténtico.

Cena con los Yeah.

Chinatown

Chinatown
Hay algo que los singapurenses se toman muy en serio; la comida. Si no comes, te multan. No. Quien dijo que en España existe la mayor concentración de bares por kilómetro cuadrado no había venido aquí. La cuestión es que no son “bares”: también los hay, sí, pero la opción genuinamente singapurense a la hora de comer son los “food courts” o “food stalls”: vienen a ser mercados formados por cientos de puestos (fijos, no ambulantes) de comida… Y hay de todo: unos hacen noodles chinos, otros claypots (cazuelas donde mezclan arroz, carne, huevo…), otros se especializan en “seafood” (gambas, cangrejo, etc.), otros en dumplings (una especie de raviolis chinos rellenos de carne), también hay puestos regentados por indios que hacen “prata” (parecido a las crepes saladas), briyani, nasi goreng… luego hay puestos de frutas, que te preparan el zumo/batido de lima, papaya, fresas o lo que quieras, etc etc….
Estos mercados están abiertos todo el día (hay más o menos uno cerca de cada estación de MRT), y tienen gente a todas horas… No es de extrañar si se tiene en cuenta que aquí igual se come 5 veces al día (los snacks no cuentan)
La verdad es que es un gusto comer aquí, parece que nunca vayas a probar todo lo que hay por probar. Los platos típicos de Singapore son el “chicken rice”, el satay (brochetas a la brasa de carne con salsas picantes), el chilli crab, el lakhsa (comida malaya con efectos laxantes) y, bueno, los fresh coconuts (coquitos que te abren delante y te bebes el agua y te comes la pulpa (son muy diferentes de los de “cooooco cooooco” de castelldefels o calella: aquí la pulpa del coco no es dura y crujiente, sino que es supersuave, dulce, gelatinosa y muy fácil de despegar del coco en sí…. Riquísimo)). Y éstos son sólo algunos….
[La razón porque todo el mundo come fuera es porque es más barato que comer en casa. Creo que la media de lo que he pagado por una comida hasta ahora deben ser unos 4 dólares (2 euros).]

Esto es un food center.

Así hacen el sugar cane juice, prensando las cañas de asúcal.
A parte de los food centres, que es donde acostumbramos a comer/cenar Àlex y yo, por supuesto hay restaurantes para todos los gustos y bolsillos… desde el de comida tradicional china hasta el refinado con chef europeo… La verdad es que hay bastantes restaurantes “de diseño” (vietnamitas, japoneses, mediterráneos, etc.) y parecen gustarle a la gente joven… También habrá que probarlos, claro.

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