domingo, abril 30, 2006

GRACIAS

Este domingo ha sido un inspirational. Por fin hemos visitado lo que se anuncia como una de las atracciones turísticas más originales de Singapore. En alguna página de Internet incluso lo consideran la séptima maravilla kitsch sobre la faz de la Tierra. Señoras y señores, les presento Haw Par Villa, una fusión de China, Disneyland y el Pasaje del Terror. La historia es interesante: los hermanos Haw y Par eran los propietarios del Tiger Balm, que es un mejunje que te untas y espanta todos los males. Se fabrica y vende masivamente en Singapore y no sé si funciona pero huele bien. Estos dos hermanos eran chinos. Con una fuerte educación y cultura chinas. Vivían en un palacete rodeado de jardines. Y, un buen día, uno de ellos decidió que esos jardines podían servir para divulgar los valores (religiosos y culturales) de su país. Así que desembucharon un pastón y montaron una especie de parque de atracciones presidido por el “10 courts of hell”, donde se explica el proceso de juicio, castigo y redención por el que pasa un chino cuando muere. Todo ello a través de esculturas muy, muy gráficas. Gore, diría yo. El resto del parque recrea paisajes, escenas y figuras mitológicas menos escabrosas, incluso festivas en algunos casos.
Los hermanos Haw Par se convirtieron así en una especie de benefactores para los chinos, que acudían a los Jardines para admirar y entender lo que allí se mostraba. Al principio, el parque era privado. Incluso tenía una montaña rusa. En 2001, los propietarios decidieron cedérselo al gobierno para que la entrada fuera gratuita y más ciudadanos pudieran visitarlo. Durante estos 5 años, el gobierno no sé si ha hecho mucho o poco, pero no hay montaña rusa y el parque está un poco… de capa caída. Quizás por eso, la suma de esculturas surrealistas y un entorno un poco decadente es impactante, bello y totalmente desconcertante para un occidental para quien los iconos religiosos no son precisamente estatuas fucsias con la sonrisa de Mickey Mouse.

Volveremos. Y volveremos preparados.















A pesar de todo, después del Haw Par Villa seguimos teniendo sed de material freak, así que nos vamos a Lau Pa Sat (“mercado viejo”), donde se está celebrando un festival de imitadores de elvis. Bueno, quien dice festival dice “trobada de casal”. Son una veintena de yayetes que se han traído el radiocasete y hacen karaoke. Lo mejor, las bailarinas.



Y de camino hacia allí pasamos por Chinatown:

sábado, abril 29, 2006

WALK ON THE WILD SIDE

Esta semana he tenido el placer de estrecharle la mano a la burocracia singapuresa tres días seguidos. Con sus colas y sus tandas, y sus funcionarios antipáticos, y las butacas de plástico y el aire acondicionado que no consigue disimular el olor a pies de la sala enmoquetada donde hay más gente de la que cabe esperando a que sea su turno y el oficinista de turno le dé su más que merecido “vuelva usted mañana”.
Exagero.
Sí que hay overbooking, y sí que huele a pies, pero no es taaaaaan infernal. Estoy de suerte y sólo me tocan dos “vuelva usted mañana”, así que al tercer día consigo ser legal. YUJU!!!


Aqui ya solo me faltaban 219 numeros.

Las oficinas de Inmigración están cerca de Little India y Kampong Glam. Por eso, esta semana he paseado bastante por estas dos zonas.


Little India.


Mas Little India.




Foto artistica del ales, desde Kampong Glam.


Kampong Glam


A pesar del nombre, Kampong Glam no es un barrio de travelos. Es una zona árabe llena de tiendas de telas, mimbre, caramelos y restaurantes egipcios, turcos y malayos. Junto a éstos hay tiendas de ropa moderna, agencias independientes de publicidad e Internet cafés donde se imparten clases de yoga. En algunos locales se puede fumar pipa de agua y esto, teniendo en cuenta los parámetros singapureses, es una de las cosas más peligrosas que puedes hacer sin que te azoten el cucu. Por eso, quienes fuman tienen los ojos entornados, el habla gangosa y, cuando paso por su lado, me confunden por un ejército de pitufos.
It’s all in the mind.

Aunque no venga a cuento:

Taxistas en Victoria st.

martes, abril 25, 2006

DE AQUÍ A CANNES

La publicidad de aquí tiene un estilo propio. Uniquely Singapore, dicen ellos. De entrada, las pausas publicitarias duran poco más de un minuto, y supongo que por eso intentan concentrar auténticas perlas. Por ejemplo, el espot que anuncia una silla de montar eléctrica para que fortalezcas tus glúteos y perfecciones tu clase sin moverte de tu piso de 25 m2. No es como los de la teletienda, éste tiene glamour. Basta saber que la protagonista se hace llamar Chaseleigh. Otra cucharadita de caviar es el espot de una marca de leche en el que sale un niño de unos 9 años diciendo que esa leche “le ayuda a relajarse”. Piel de gallina. Hablando de piel, aquí Nivea se forra vendiendo “Nivea whitener”, loción mágica que te la aclara. El spot “demuestra” cómo las chicas están más guapas cuando no tienen ni un pigmento de color en la cara… Que se lo digan a Jacko. Fuera de la tele, en publicidad exterior, también relucen joyas. Mi favorita es un anuncio enganchado a todo el lateral de un bus (ventanas incluidas) en el que se veía a una secretaria entre modosa y perversa y se leía: “My boss leaves EVERYTHING in my good hands”. Creo que anunciaba algo de trabajo temporal. Por cierto, que cuando llegué se estaba celebrando la “semana de las secretarias” (como el día de la madre, pero para secretarias y durante 7 días), durante la cual todos los restaurantes, tiendas, etc… te hacen descuento si demuestras que tu jefe te lo pone todo en tus buenas y habilidosas manos.
Y, para acabar, otra muestra, esta vez de una marca de cinturones. “Sutilely” Singapore:

sábado, abril 22, 2006

A LA AVENTURA

Hoy nos vamos de excursión. Vamos a Pulau (“isla” en malayo) Ubin. Es una isla muy pequeña al lado de Singapore que no sé cómo pero han conseguido mantenerla más o menos virgen. Para llegar hasta allí hay que cruzar toda la ciudad y coger un ferry. Y, una vez allí, alquilamos unas bicis y nos vamos a la aventura.
Si en plena ciudad la vegetación ya es salvaje, aquí aún lo es más. Es nuestro primer contacto con la naturaleza tropical. Vemos arañas gigantes, árboles cojonudos y cocos asesinos que fallan en el intento y caen a 1 m de nuestras cabezas. Llegamos a un templo budista y damos la vuelta a la isla… Y luego, a comer. Nos lo hemos ganado.


Aranya gigante




Arbol cojonudo


Buscando el coco asesino


Despues de comer y mejor

viernes, abril 21, 2006

TELE, TELE, TELE

Hoy, cuando me he cruzado con una chica china que llevaba la camiseta que yo me puse ayer (no la misma, una igual), le he visto las orejas a la globalización. Tanto tiempo oyendo la palabra y ahora la vivo, por primera vez, en primera persona. Da un poco de pena que Mango sea una de las opciones favoritas aquí. ¿Dónde están los kimonos y los cuellos mao?
América y Japón son dos dioses aquí. Por eso Gwen Stefani es la superstar: suma las dos partes. La televisión local de Singapore es básicamente importación de programas americanos. Esto es el sueño de cualquier adicto a los realitys: los hay de todo. Está el típico American Idol (tienen la versión local, Singapore Idol), los derivados como uno en el que en vez de cantar bailan (mola) y otro en el que son aspirantes a diseñadores de moda (mola?). Luego está The Amazing Race, que es una carrera por parejas dando la vuelta al mundo, y el rey de los reyes, The Apprentice, en el que Donald Trump escojerá a uno –y sólo uno- de los ejecutivos aspirantes a ser su mano derecha. Brutal.

En el bus también hay teles. Sobre todo nos gusta cuando ponen a los “Designer Guys”, dos interioristas que marcan paquete y decoran las casas de los concursantes con un criterio similar al de Michael Jackson. Escuchándolos hablar te das cuenta de que los yanquis, cuando quieren dárselas de “classy”, recurren a palabras francesas o españolas y las pronuncian en plan “Frírous de maís”: por ejemplo, “décor”, “vis a vis” o “ambience” son algunas de las más gastadas, pero sin duda el oscar va para… “GUSTO”!!! (pronunciado “gastou”)… cuando lo oyes quieres gomitar.

jueves, abril 20, 2006

CIUDADES HERMANAS

Hoy, paseando entre las 4 hectáreas de orquídeas de los Botanic Gardens, he estado pensando y he caído en que Singapur e Instanbul lo tienen todo para ser ciudades agermanades. Las dos tienen 3 sílabas y son palabras agudas. Las dos tienen las vocales i a u, y en el mismo orden. Las dos son ciudades-puerto situadas en puntos estratégicos. Las dos han vivido del comercio durante siglos. En las dos la gente siempre come por la calle. En las dos hay un montón de musulmanes. Y en las dos he estado yo.

Después de la iluminación, cuando he conseguido encontrar la salida de los jardines, he ido hasta el centro y he descubierto el hotel Raffles, que representa los orígenes de Singapur y donde no me importaría dormir una noche o dos.


Botanic gardens


Botanic gardens


Botanic gardens


Raffles Hotel

miércoles, abril 19, 2006

LEGA-LEGALIZACIÓN

La universidad no me tramita la extensión de mi visado porque no estamos casados. Para que vean que, a pesar de ello, contamos como pareja, tenemos que ir a la Embajada Española a que el cónsul nos firme una carta. La embajada está en Suntec City, centro de negocios y shopping mall que debe tener unos 5 km2 y es un undermall de lujo. Los pasillos que llevan al MRT están llenos de boutiques de chocolate suizo y spas de alto standing. Me pregunto si la gente se compra diamantes antes de coger el metro para ir a casa. Puede ser.
Suntec City no tiene mucho a parte de la Fountain of Wealth, que ahora mismo está seca. Hecho nuestro trámite nos vamos hacia la zona del Esplanade, que es como nuestro Fórum pero aquí en Singapore. También conocemos al Merlion, el monumento que sale en todas las postales y nadie sabe muy bien por qué.
Luego bajamos a Chinatown, donde descubrimos la calle conservada de Telok Ayer, donde hay varios templos antiguos, y acabamos tomando un lime juice con nata de coco (es gelatina de concentrado de coco) espectacular.



Suntec city.


Eso es el Merlion. Lo de delante, nosotros.


Templo en Telok Ayer


Templo en Telok Ayer


Nos tomamos el zumo en Amoy Street viendo esto.

domingo, abril 16, 2006

PEQUEÑA GRAN INDIA

Es domingo y dedicamos la mañana a la piscina, que se siente sola.



Tarde, pero a tiempo, llegamos a comer algo en Mohammed Sultan Road, calle que acumula bares de noche, y probamos una sopa de cerdo increíble. Es importante ignorar el aspecto de la comida, aquí en Singapore. La belleza está en el interior.
Justo acabamos de comer y vuelven a llorar los ángeles, desesperadamente, así que nos vamos al cine y vemos “The inside man”, de Spike Lee, muy chula. Podrías traerte un Popeye de limón y sentarte a ver la peli y, cuando aparecieran los créditos, el polo estaría igual. Son p***s neveras, los cines.

[Le he cogido gusto a lo de la censura y los asteriscos. Aunque en realidad no mola nada. No oír la mitad del diálogo de Denzel Washington con el otro poli no es justo. Escuchar todas las canciones de la radio (sólo ponen raperos y Beyoncés) interrumpidas por silencios (es más sutil que los biiiips) corta el rollo. Los “yoh yoh yoh” no te llegan tanto al alma.]

Después de la peli sí podemos completar nuestra misión, que era ir a Little India. Esto no es Singapore. Las calles están a reventar de indios (todo hombres) hablando, de pie o sentados, en la calle. Algunos van descalzos, otros comen cosas. Muchos caminan cogidos de la mano. El domingo es el día de descanso (la mayoría tienen los puestos de trabajo que nadie quiere: construcción, limpieza, etc) y lo aprovechan para juntarse con los colegas.
En muchas calles hay mercados de fruta, especies, ropa… todo tirado de precio. Cenamos en el Komala Vilas que nos habían recomendado, donde las mesas se comparten y se come con las manos.
Mola.

sábado, abril 15, 2006

BOOGIE BUGIS

Bugis se ha ganado otra visita. Antes de eso, entro en el edificio de la National Library, donde hay una exposición de “jardines aromáticos” en la planta baja. El edificio es muy chulo y acoge a miles de estudiantes (estudiando). Subo hasta donde me dejan y hago algunas fotos sobre la ciudad.


Vista desde la National Library.

Después me encuentro con Alex y nos tiramos de cabeza a Bugis, con sus templos y sus tenderetes. Igual que con los malls, me entra una sensación de impotencia y excitación juntas; no sé por dónde empezar. Descubrimos la Sim Lim Tower, un shopping mall inmenso exclusivamente dedicado a informática.


Bugis


Bugis


Bugis

Para cenar decidimos probar el “steamboat”, usease barco de vapor. Consiste en que en el centro de la mesa colocan un fogón con una olla-sartén y tú vas poniendo la comida para que se haga. Como una fondue pero en vez de queso o aceite hay sopa hirviendo.



Nos ponemos las botas hasta gritar “Baaastaaaa!!”, pagar la cuenta y marcharnos a caminar.
Y caminamos un buen rato. Llegamos al Mitre Hotel, un lugar misterioso que aparecía en las guías de hace 4 años y que, por lo visto, ahora es el hogar de unos cuantos ocupas. Es un hotel antiguo rodeado de bosque. Más tarde nos enteraremos que antes funcionaba como after pero que un día lo chaparon y nadie sabe muy bien por qué. Mi mente disneyfílica se monta toda una historia al respecto demasiado absurda de contar. Aún tenemos ganas de caminar por la noche, así que nos compramos unas cervezas en una gasolinera y llegamos hasta Emerald Hill, una zona para guiris con presupuesto llena de casitas antiguas que ahora son bares donde suenan las Pussycat Dolls y de vez en cuando sale alguna azafata haciendo eses y con cara de estar a punto de echar la pota.

Por cierto, sí, son azafatas. Como Singapore es una ciudad de paso para toda Asia (para ir a Australia o el sudeste asiático se para aquí) hay mucho tráfico aéreo. Y mucha tripulación despistada y con ganas de cachondeo. Por eso, varias noches a la semana y en varias discotecas se organizan las “Aircrew nights”, noches en las que azafatos/as entran gratis en los locales y tienen un 40% de descuento en todas las bebidas. He mirado si nuestro avión de vuelta sale por la mañana y no. Uf.

viernes, abril 14, 2006

PIES PARA QUÉ OS QUIERO

Pobrecillos mis pies de Ramona. Creo que tendré que premiarles con algo más que unas sandalias ortopédicas.
Hoy he caminado un montón. Ha sido ruta cosmopolita, hoy. Primero me he ido a Orchard a hacer una gestión que no he podido hacer por Murphy y sus leyes, y justo entonces han empezado a caer chuzos asesinos. Me he metido en el primer sitio que he podido y… OH SORPRESA!!! Es el mall más guay de Singapore. Se llama Level One y es como si metieras el Born en un mall pero lo multiplicaras por 5 plantas con 100 locales cada una. Además, la ropa es más chula porque es medio japo, y unas 3 veces más barata. A ver, no es que sea un mercadillo de gangas pero encuentras camisetas con broches por 15 euros y zapatos plateados por 10. Hay tanto y tan chulo donde escoger que me entra mucho miedo. Tardaría 2 días en recorrer todas las tiendas y un día más en comprar lo que me haya gustado. Tengo que trazar algún tipo de estrategia para abordar este mall. Lo pensaré.

Cuando para un poco de llover me voy hacia la zona de Victoria Street. Allí está el barrio de Bugis, que es medio árabe medio indio, y que también tiene mercadillos y tenderetes de ropa que dejan bastante en ridículo al Camello. Luego me voy a ver el Parkview Square, un hotel que es conocido por los lugareños como “Batman” porque está medio inspirado en la estética de Gotham City. El edificio realmente impone y me gusta mucho.


Barrio de Bugis.


El Parkview Square.

Hoy ha caído mi primera compra. Siempre había querido ser majorette, mi sueño se ha cumplido.



Después de recibir la aprobación o reprobación (no sé, no queda claro) de Alex, nos vamos a cenar en un chino muy bueno que hay al lado de casa, y luego nos comemos un helado paseando por la silenciosa Pasir Panjang bajo un manto de estrellas que anuncia que mañana será un buen día.

jueves, abril 13, 2006

ESCARLATA

Me voy de excursión. Cojo un bus que me lleva a Jurong East, un barrio proletario que dudo que hayan pisado más de 11 turistas. Aquí, lejos de Orchard Rd, de las tiendas de lujo, de los hoteles de peli y del helado de durian (la fruta que, según los lugareños, huele a sh**t) es donde intuyo cómo viven los singapurenses de a pie. Mi sensación es que, para ellos (en su mayoría chinos, malayos e indios) Singapore es un muy buen lugar donde vivir. Es un sitio caro, sí, pero se puede vivir sin grandes gastos (todavía no han declarado el shopping actividad obligatoria), el clima es agradable y la ciudad es limpia y, sobre todo, segura.
Jurong East es un barrio dormitorio, con grandes edificios de viviendas, algunos polígonos industriales y, cómo no, algún que otro shopping mall. Sin embargo, el hecho de que no haya demasiado tráfico y de que los árboles siempre salpiquen el paisaje, mires donde mires, lo aleja del concepto gris, triste y agobiante de “barrio dormitorio”. Paseo un rato y me doy una vuelta por el mercadillo que hay al lado de la estación de autobuses. Descubro una tienda de manga para niñas que ya empiezan a tener vello púbico y a descubrir que igual el lobo no es tan malo. El local está lleno de estanterías de color rosa y colegialas en uniforme.
Después, cojo el MRT y llego a Clementi. Éste es el barrio que nos habían recomendado para vivir. Es uno de los más cercanos a la NUS, y realmente es un sitio agradable. Tiene más vidilla que Jurong East pero sigue siendo un barrio tranquilo y de pequeños comerciantes. No sé por qué pero me recuerda a Sants.


Jurong East


Jurong East

Una cosa que no he explicado: la vivienda en Singapore se cataloga en HDBs (viviendas del gobierno), apartamentos privados y condos. Los HDBs son las moles con pisos muy pequeños, que pueden costar unos 400 euros al mes. Los apartamentos privados, ni idea. Hay de muchos tipos y muchos precios. Los condos son comunidades residenciales privadas. Pueden ser de tamaño rascacielos o casas bajas tipo Melrose Place. Muchos de ellos tienen piscina y oscilan entre los 600 euros y el infinito.

miércoles, abril 12, 2006

LA BUENA VIDA

Estamos de coña en el apartamento. Es muy grande, tiene una habitación vacía para quien quiera venir que es superchula, en la piscina nunca hay nadie y cuando salimos al jardín y miramos hacia arriba vemos esto…

lunes, abril 10, 2006

LA MUDANZA

Soy inquieta, lo reconozco. No era imprescindible buscarnos otra madriguera. Vale. Pero me pareció que, por el dinero que estábamos pagando, podríamos estar mejor que en la habitación de la residencia. Así que al ruedo con los clasificados, y hoy, lunes, casualidad, destino o regalo de Dios, Alá o Donald Trump hemos encontrado un apartamento chulísimo en un condo (comunidad privada) con piscina, muy cerca de la NUS y bien comunicado con la ciudad. Y sólo por 3 meses, que no está fácil. Nos mudamos mañana mismo. :)))


ANTES


AHORA


AHORA

domingo, abril 09, 2006

DE PICOS PARDOS

Ayer por la noche estuvimos investigando la vida nocturna y ociosa de la ciudad. Fuimos a Clarke Quay y Boat Quay, que son muelles al lado del río Singapore, donde se concentran un montón de bares y discotecas para guiris, para occidentales residentes/de paso y para los autóctonos de verdad. Es bastante fácil distinguir unos de otros: los primeros suelen tener una mascota en el logo, la música muy alta y una pizarra que indica el precio de la jarra de cerveza. Todos los que están dentro están rojos. Los segundos suelen ser pubs y clubs “enrollados” y de diseño con una fuerte influencia del concepto Ibiza y no es verdad que sean sólo para occidentales: hay muchos singapurenses muy dispuestos a entrar (la media de edad está sobre los 18 creo). El tercer tipo son bares o discos más modestos y no directamente en los muelles.
Creo que es una observación muy precipitada pero hecha así, desde dentro.



Para combatir la resaca (inexistente), hoy domingo nos hemos ido a la piscina de la Universidad, y he conseguido coger el colorcillo para poder entrar en los bares tipo 1.

sábado, abril 08, 2006

RUMIANTES

Los dos primeros días han sido de paseo. El jueves estuve recorriendo el campus de la NUS (National University of Singapore), que no te lo acabas. Comprobé con satisfacción que todos los edificios están rotulados de manera visible y contundente en su fachada, de manera que es imposible perderse. También tuve la oportunidad de comprender por qué los singapurenses a) no caminan, b) no toman el sol y c) no caminan bajo el sol. Pues básicamente porque no se puede. El cuerpo no lo aguanta. El jueves por la noche, Wang Yeah y su familia nos invitaron a cenar al Yacht Club y luego paseamos por el muelle, donde nos susurró que, en efecto, en el mar de Singapore hay tiburones… Sumado a que también hay serpientes (lo he investigado), creo que éste es mi sitio.

El viernes pisé por primera vez Orchard Rd., una calle que creo que va a significar mucho en mi vida. Es una hilera interminable de shopping malls, uno tras otro.
Hoy sábado hemos pasado la mañana en Chinatown. Me ha gustado mucho, está lleno de callecitas pequeñas adonde dan las puertas traseras de las cocinas, y hay templos chinos y budistas, y, a pesar de que hay algunos turistas, me parece un sitio muy chino y muy auténtico.


Cena con los Yeah.


Chinatown


Chinatown

Hay algo que los singapurenses se toman muy en serio; la comida. Si no comes, te multan. No. Quien dijo que en España existe la mayor concentración de bares por kilómetro cuadrado no había venido aquí. La cuestión es que no son “bares”: también los hay, sí, pero la opción genuinamente singapurense a la hora de comer son los “food courts” o “food stalls”: vienen a ser mercados formados por cientos de puestos (fijos, no ambulantes) de comida… Y hay de todo: unos hacen noodles chinos, otros claypots (cazuelas donde mezclan arroz, carne, huevo…), otros se especializan en “seafood” (gambas, cangrejo, etc.), otros en dumplings (una especie de raviolis chinos rellenos de carne), también hay puestos regentados por indios que hacen “prata” (parecido a las crepes saladas), briyani, nasi goreng… luego hay puestos de frutas, que te preparan el zumo/batido de lima, papaya, fresas o lo que quieras, etc etc….

Estos mercados están abiertos todo el día (hay más o menos uno cerca de cada estación de MRT), y tienen gente a todas horas… No es de extrañar si se tiene en cuenta que aquí igual se come 5 veces al día (los snacks no cuentan)

La verdad es que es un gusto comer aquí, parece que nunca vayas a probar todo lo que hay por probar. Los platos típicos de Singapore son el “chicken rice”, el satay (brochetas a la brasa de carne con salsas picantes), el chilli crab, el lakhsa (comida malaya con efectos laxantes) y, bueno, los fresh coconuts (coquitos que te abren delante y te bebes el agua y te comes la pulpa (son muy diferentes de los de “cooooco cooooco” de castelldefels o calella: aquí la pulpa del coco no es dura y crujiente, sino que es supersuave, dulce, gelatinosa y muy fácil de despegar del coco en sí…. Riquísimo)). Y éstos son sólo algunos….

[La razón porque todo el mundo come fuera es porque es más barato que comer en casa. Creo que la media de lo que he pagado por una comida hasta ahora deben ser unos 4 dólares (2 euros).]


Esto es un food center.


Así hacen el sugar cane juice, prensando las cañas de asúcal.

A parte de los food centres, que es donde acostumbramos a comer/cenar Àlex y yo, por supuesto hay restaurantes para todos los gustos y bolsillos… desde el de comida tradicional china hasta el refinado con chef europeo… La verdad es que hay bastantes restaurantes “de diseño” (vietnamitas, japoneses, mediterráneos, etc.) y parecen gustarle a la gente joven… También habrá que probarlos, claro.